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Clemenules, la joya del otoño

clemenules la joya del otono

Su apariencia la hace deseada. Su sabor, apreciada. No hay variedad que pueda competir con ella. Por eso se trata de la mandarina más demandada. La clemenules, abreviatura de su nombre y lugar de procedencia (clementina y Nules, localidad situada en la provincia de Castellón), es esperada con los brazos abiertos en los mercados llegadas estas fechas. Y no por casualidad. 

Se trata de un cítrico perfecto para todos los públicos. Óptima en tamaño para ser consumida en casa o transportada al trabajo o al colegio. Fácil de pelar. Sin pepitas que incomoden la ingesta al masticar. Y sobre todo dulce, muy dulce. La versión mejorada de un cítrico, la mandarina, que durante siglos había evolucionado para fortuna del paladar humano mediante, entre otras características, reduciendo notablemente la acidez característica de otros cítricos. 

Semejante nivel de calidad y adaptación a los gustos universales invitarían a pensar que se trata de una fruta de diseño. Todo lo contrario. La clemenules procede de la mutación generada espontáneamente en un árbol de Castellón allá por el año 1954. En él se establece el origen de un variedad que rápidamente se fue extendiendo debido a sus incomparables cualidades y que ahora, desde España, conquista el mundo. 

Algo en lo que GAMBÍN tiene mucho que ver. La empresa con sede central en Cox (Alicante) está especializada tanto en la monitorización de los procesos productivos como en la selección de los mejores ejemplares para, después de un cuidadoso control de calidad, tratamiento, encajado y transporte, distribuir la clemenules a algunos de los principales mercados de Europa. Milán, Roma, Florencia, París, Lyon, Varsovia o Cracovia son algunos de sus principales destinos, que sirven de plataforma de lanzadera para otras muchas ciudades y países. Sin olvidar Asia, donde GAMBÍN cuenta con una creciente presencia. 

Premium por dentro… y por fuera 

Una maravilla de la naturaleza como la clemenules debe ir acompañada de todo el cuidado necesario. Por eso el envase juega un papel fundamental. Los finos consumidores son conscientes de que se encuentran ante una fruta premium, por lo que la presentación es otro de los elementos base a la hora de comercializarla. 

Para ello, GAMBÍN ha desarrollado una caja de madera donde las clemenules son ordenadas en dos mantos. De color negro combinado con la llamativa imagen gráfica de la marca, unido a una gran vitola que corona la confección y complementa los ‘stickers’ que sellan cada una de las frutas, la presentación luce así en las tiendas y supermercados de medio mundo. 

Una confección de altura concebida por el creativo equipo de desarrollo de marca de GAMBÍN a partir del continuo proceso de adaptación a través de la escucha y demanda de sus clientes, que como en el resto de procesos es ejecutada de manera detallada por el diestro grupo de encajadoras de la empresa. Así, nuestras clemenules ofrecen una experiencia sensorial total al consumidor desde el momento de la compra hasta su consumo final.